Segundo Tema:

AGUA COMO PARTE DE LOS COMUNES

Del 16 al 29 de agosto de 2010

Ø  Modera: ROCIO BUSTAMANTE. Investigadora del Centro Andino para la Gestión y Uso del Agua (Centro AGUA) de la Universidad Mayor de San Simón.

Interrogantes:

  • ¿Qué implicancia  concreta puede tener para la realidad boliviana, los enfoques y principios del agua como “parte de los comunes” y “bien común”?
  • ¿Es posible pensar en la implementación de esos enfoques y principios o sólo tienen utilidad como una referencia ideal, deseable pero poco factible?
  • ¿Qué contradicciones se pueden identificar entre las políticas públicas actuales y la realización del agua como bien común?

Al final del ciclo se contara con un documento de síntesis de la discusión.

Puntos a considerar en la discusión:

  • De forma más reciente y en parte como reacción a la idea del agua como un derecho humano, surge la propuesta de considerar al agua como parte de lo que se llama “comunes” en el sentido de “…recursos constituidos, gestionados y utilizados a través del control de la comunidad. (Vandana Shiva, s/f), pero entendida en sentido amplio, no solo como las comunidades indígenas, campesinas u originarias sino también las comunidades que se puedan conformar en otros espacios: urbanos, periurbanos, de trabajo, etc. Entonces, se refiere a un sentido de lo común y lo comunitario que va mas allá de “las formas de producción actuales de lo común tanto a los modelos estado – nacional – desarrollistas como a un cierre endógeno sobre la comunidad – indígena tradicional” (Colectivo Situaciones, 2006).
  • Por otro lado la idea de comunidad tampoco está restringida a los humanos y más bien es inclusiva de otras formas de vida que también dependen de un elemento vital como el agua. La idea del agua como parte de los comunes va mucho más allá de la actual reivindicación de un “derecho humano al agua” porque:

-   Considera a otros seres además de los humanos, es decir la vida del planeta, y no está fundamentada en la existencia de derechos sino en la idea de que se debe compartir solidariamente un bien que pertenece a todos y del que nadie puede hacerse dueño exclusivo.

-   En ese sentido MaudeBarlow (2009) propone que una narrativa sobre el agua como parte de los comunes debería estar basada en los siguientes principios:

  1. Declarar que el agua es parte de los “comunes”
  2. Adoptar una narrativa sobre la Democracia de la Tierra
  3. Proteger el agua mediante la conservación y la Ley
  4. Considerar a las cuencas como parte de los “comunes
  5. Asegurar el control comunitario sobre las fuentes locales de agua
  6. Mantener la soberanía hídrica para las comunidades y las naciones
  7. Adoptar un modelo de justicia hídrica no de caridad
  8. Restaurar el servicio público y la tarifación justa
  9. Proteger el derecho al agua en las constituciones nacionales y una Convención de Naciones Unidas
  10. Usar y expandir la doctrina del dominio público para proteger al agua

- En Bolivia, si bien la nueva Constitución podría facilitar condiciones para su realización, el peso histórico del patrón de desarrollo económico en el diseño, toma de decisiones y aplicación de las políticas públicas como en la gestión legislativa puede constituir un obstáculo para la realización del agua bien común. Esa fragilidad del Estado, persiste incluso en el actual proceso de cambio político del actual gobierno y se manifiesta en señales contradictorias de las políticas públicas como las siguientes:

- Inacción del Estado en la protección, preservación y recuperación del agua. La Extracción masiva de aguas subterráneas por minera San Cristóbal (SUMITOMO), ausencia de regulación en explotación de aguas subterráneas, no aplicación de leyes en la contaminación del río Rocha en Cochabamba; son casos que ejemplifican la inacción.

- Ausencia de políticas de fortalecimiento de las empresas públicas del Agua. Luego de la guerra del agua del 2000 Cochabamba recuperó su empresa pública SEMAPA. A 10 años de ese hito, mucha gente empieza a cuestionar si el esfuerzo valió la pena, pues hoy la empresa esta corroída por problemas de corrupción e ineficiencia técnica. Esto evidencia la falta de políticas del Estado para el fortalecimiento de las empresas públicas del agua y el control de su desempeño administrativo.

- Mega-proyectos hidroeléctricos de exportación de energía. Un pilar de la política del gobierno es convertir a Bolivia en centro energético de Sudamérica. Se impulsan mega-proyectos en el río Madera y sus grandes afluentes, como Cachuela Esperanza y El Bala, cuya viabilidad económica y ambiental es dudosa, poniendo en riesgo y vulnerando derechos de los pueblos indígenas de esas zonas sobre su forma de gestión del agua.

- Falta de integración de los enfoques de cuenca en la gestión y control ambiental. Dada la influencia del sector regante en el actual proceso, existe la tendencia a considerar la cuenca solo desde tal óptica, ignorando otros usos y actores, particularmente comunidades urbanas y rurales sin acceso al agua. Asimismo, los dominantes enfoques extractivistas de las políticas de desarrollo no consideran límites ecológicos.